
Rabat, 2 de mayo de 2012
Son las seis y media de la tarde, junto al douar Kouassma, pequeña población rural en la provincia de Larache (Marruecos), el equipo de asesores y dinamizadores de la Red de Asociaciones de Desarrollo (REDAV, por sus siglas en francés) espera la llegada de las trabajadoras de la fresa. Al abrigo de una haima y organizados en tres mesas, se distribuyen las funciones. En la primera mesa, se informará y se tramitarán documentos de identidad; en la siguiente, se ofrecerá asesoría legal; y la última estará destinada a identificar casos diversos, relativos principalmente a abusos y despidos laborales.
Tras una jornada de más de ocho horas de trabajo, con una gran carga de desgaste físico por la que sólo percibirán un salario que oscila entre 45 y 60 dirhams al día –es decir, entre 4 y 5 euros-, las conocidas como “mujeres de la fresa” comienzan a llegar en minibuses, directamente de las explotaciones agrícolas. Animadas por las dinamizadoras, las mujeres se aproximan tímidamente a las mesas de información, ya han oído hablar de estas caravanas de sensibilización que recorren la provincia para dar a conocer los derechos laborales.
Empleo femenino en el sector agrícola
Marruecos presenta una tasa de empleo femenino tres veces inferior a la de los hombres. La gran mayoría de las mujeres empleadas desarrollan su actividad en el sector agrícola y, en muchos casos, esta inserción laboral se realiza en condiciones precarias, según datos del Informe Nacional de Desarrollo Humano (2009).
El área de Larache y Moulay Bousselham, en el norte del país, es conocida por su producción de la fresa, que representa una importante fuente de empleo, especialmente para las mujeres rurales de la zona. No obstante, esta oportunidad de trabajo no se traduce, en muchas ocasiones, en mejores niveles de vida, en parte debido a la vulneración generalizada de sus derechos. La precariedad laboral toma forma en jornadas de trabajo extremadamente largas, salarios inferiores a lo establecido por ley, despidos improcedentes, escasa formalización de la relación profesional, incumplimiento de la edad mínima de trabajo o, incluso, en malos tratos y acoso.
Las causas que originan esta situación de vulnerabilidad laboral son diversas. En primer lugar, las empresas productoras evaden su responsabilidad, no aplicando, en muchas ocasiones, la legislación laboral. Por su parte, los sistemas estatales de control e inspección presentan una situación de debilidad que les impide garantizar una vigilancia total. A estas premisas, se suma el escaso conocimiento de las trabajadoras sobre sus derechos laborales y la debilidad de la sociedad civil para actuar en defensa de los mismos.
Defensa de derechos frente a la precariedad laboral
Conscientes de esta problemática, Intermón Oxfam y la REDAV, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), organizan periódicamente las denominadas “caravanas de sensibilización”. Gracias a un gran trabajo de logística y el constante compromiso de las personas integrantes de las 34 asociaciones locales que conforman la REDAV, las trabajadoras de la fresa pueden conocer sus derechos laborales en un lenguaje sencillo y sin tener que desplazarse. Esta actuación permitirá, por primera vez para la mayoría de las trabajadoras, conocer la Oficina Nacional de la Seguridad Social (CNSS) y los servicios que ofrece.
Igualmente, la intervención contempla la organización de caravanas dirigidas a la población infantil; creando espacios de ocio y actividades creativas para los más pequeños. Así, también se contribuye a aligerar la carga de trabajo de las mujeres que, de este modo, pueden acercarse a recibir asesoría de una manera más distendida.
La iniciativa, financiada con 1.600.000 euros por parte de la AECID, prevé desplazar la caravana a 30 localidades, seleccionadas entre las que presentan un mayor porcentaje de trabajadoras de la fresa. El objetivo final es contribuir al respeto de los derechos fundamentales de las mujeres del sector agrícola de Larache, a través de una participación real y efectiva de la ciudadanía. Para ello, se está fortaleciendo a la sociedad civil, de manera que tenga la capacidad de incidencia necesaria para hacer respetar los derechos y exigir unas condiciones de trabajo dignas.
Empieza a anochecer en Kouassma y las labores de asesoría e información siguen desarrollándose. Gracias a un par de focos y un generador eléctrico, los integrantes de las asociaciones continúan, incansables, transmitiendo a las mujeres la importancia de estar registradas y contar con un documento de identidad, de exigir su inscripción en la Seguridad Social; en definitiva, de informarse y conocer sus derechos, con el fin de poder reivindicarlos.